El silencio de la ciudad blanca

Portada de El silencio de la ciudad blanca

Lo admito: me enfrenté a El silencio de la ciudad Blanca con bastante escepticismo. La tenía pendiente desde hace meses y no acababa de encontrar el momento para sumergirme en este tocho de 480 páginas. Cómo escritor, me llamaba la atención su gran éxito de ventas. Una novela no se convierte en un fenómeno editorial por casualidad ¿Cuál era su secreto?

Como lector, hace años cayó en mis manos La saga de los longevos, primera novela de Eva García Saénz de Urturi y me pareció un horror, por no decir, absurda. Así que no acababa de decidirme

Una vez empecé a leer El silencio de la ciudad blanca no pude dejarla. Como producto comercial, me ha gustado y me ha sorprendido gratamente.

Portada de El silencio de la ciudad blanca
El silencio de la ciudad blanca

El silencio de la ciudad blanca: sinopsis

Una pareja de veinteañeros aparece asesinada en la Catedral Vieja de Vitoria, en vísperas de las fiestas de la Virgen Blanca . La mise en scène del crimen evoca a unos crímenes ocurridos veinte años atrás. Pero, el condenado por aquellos homicidios, Tasio Ortiz de Zárate, sigue en prisión a la espera de un inminente permiso. Entonces ¿quién es el asesino?

Se asigna el caso al inspector Unai López de Ayala, que arrastra una tragedia persona. Sus métodos poco ortodoxos le llevarán a ponerse en contacto con el susodicho Tasio y a enfrentarse a su jefa, la subcomisaria  Alba, con la que mantiene una ambigua relación.

Las muertes se suceden en lugares emblemáticos de Vitoria. Los protagonistas intentarán resolver el caso mientras se enfrentan al pasado sin ser conscientes de que ellos podrían ser las próximas víctimas.

El silencio de la ciudad blanca: comentarios.

Receta para un thriller best seller: unos cuantos crímenes «peculiares», un recorrido turístico-gastronómico por una ciudad con carisma, personajes torturados, un secreto del pasado, alguna que otra leyenda ancestral, todo esto aderezado de intrigas familiares y amores imposibles . Le añadimos una trama compleja y sólida con giros interesantes y bien dosificados. Lo agitamos todo y tenemos El silencio de la ciudad blanca. Sí, parece muy sencillo, pero no lo es en absoluto.

El Silencio de la ciudad blanca es una novela negra ambiciosa y bien construida bajo el enfoque «whodunit». Se percibe el cariño que la autora tiene por el decorado que ha elegido , que describe con gran atención (Vitoria, su ciudad natal). La trama está muy bien urdida y realmente le confiere mucha solidez a la propuesta. Los personajes son algo planos, pero funcionan. Me hubiese gustado algo más de ambigüedad moral. Los protas son tan buenos, magníficos profesionales, amigos ejemplares… Que suenan algo artificiales. Los diálogos son ágiles. A veces un poco discursivos, pero solventes.

Eva García Saénz de Urturi es la alumna aventajada de la clase. Guía a su protagonista (y al lector) por los sinuosos vericuetos que marca Christopher Vogler en el Camino del Héroe, a la que directamente hace mención en la novela. Este texto se ha convertido en la Biblia absoluta de la narrativa actual y causante de que, novelas y pelis de hoy en día tengan todas un regusto familiar, un aroma a «esto me lo han contado antes» y que sea fácil intuir qué va a pasar a continuación. Seguir los pasos que propone Vogler es muy útil para construir historias sólidas, pero también es necesario dotar al conjunto se mucha creatividad para escapar de espacios comunes.

Es ahí donde El silencio de la ciudad blanca flojea. Es un magnífico producto de entretenimiento, pero algo predecible y no propone miradas profundas a ningún tema.

Eva García Sáenz de Urturi, autora de El silencio de la ciudad blanca.
Eva García Sáenz de Urturi, autora de El silencio de la ciudad blanca.

El silencio de la ciudad blanca: conclusión.

El silencio de la ciudad blanca no aporta nada nuevo al mundo de la literatura. Ni las situaciones, ni los crímenes ni los personajes ni los enfoques, son originales. Y ni falta que le hace. Es una propuesta comercial sólida.

Es amable, te atrapa y de lenguaje coloquial por lo que se lee fácilmente.

Por temática y estructura (es la primera de una trilogía) y regusto por lo ancestral del folklore vascuence, tiene muchos puntos en común con la trilogía del Batzan, de Dolores Redondo. Pero agradezco que García Saénz de Urturi sea menos cursi. El hecho que haya elegido a un personaje masculino como protagonista ayuda en ese sentido y se aleja de las absurdas tramas románticas que explota Redondo.

La trama «romántica» la veo artificial. Parece metida con calzador para cubrir el cupo rosa más que por una necesidad orgánica de los personajes.

El silencio de la ciudad blanca: en resumen.

LO MEJOR: Es entretenida. Es ágil. Está muy bien construida y documentada. Los toques fantásticos, y las referencias a Ochate y el Sacamantecas molan.

LO PEOR: Personajes algo planos. Un final dilatado en exceso. Algo más de personalidad

LA PREGUNTA: ¿Por qué ese afán por repetir varias veces que Vitoria se había convertido en el epicentro informativo mundial, con reporteros venido de los países más recónditos?

VALORACIÓN: 8/10

El silencio de la ciudad blanca, película.
El silencio de la ciudad blanca está siendo llevada al cine. Con Belén Rueda, Javier Rey y Alex Brendenmühl en los papeles principales, dirigidos por Daniel Calparsoro.

La mujer en la ventana

La mujer en la ventana

Preparando esta reseña sobre La mujer en la ventana de A.J.Finn me he topado con la noticia de que Amy Adams va a protagonizar la versión cinematográfica de la novela. Me parece una elección muy acertada. Además de ser una actriz muy solventa, Adams aporta ese punto de vulnerabilidad y fortaleza tan difícil de conseguir. Estaba genial en Sharp Objetcs, así que los papeles de mujer inestable con tendencia al alcohol los borda. Será una fantástica Anna Fox.

Pero centrémonos en esta novela negra que es lo que importa.

La mujer en la ventana
La mujer en la ventana. Portada española

La mujer en la ventana. Sinopsis.

Anna Fox sufre agorafobia así que se pasa la vida recluida en su fabulosa casa en la zona de Harlem, Manhattan.

Sus días transcurren entre chatear con desconocidos que sufren su misma dolencia, ver películas antiguas, recordar tiempos mejores, emborracharse y espiar a los vecinos con una cámara de fotos con teleobjetivo. No está mal.

Una noche, perturbada por vapores alcohólicos enturbiados por la ingesta de psicotrópicos, ve una situación algo confusa en una casa vecina que implica un cuchillo y mucha sangre. Desde ese momento todo su mundo se resquebraja y sus propios demonios salen a la luz.

¿Qué es lo que ha visto? ¿Lo ha imaginado? ¿Corre peligro ? ¿Quién está manipulándolo todo?

¿Te le suena esta trama? Pues sí. La editorial lo vende como un homenaje a La Ventana Indiscreta, relato de Cornell Woolrich de 1942 llevado al cine por Hitchcock en 1954 con James Stewart y Grace Kelly, en el que descaradamente se inspira.

La mujer en la ventana y la ventana indiscreta
La ventana indiscreta y La mujer en la ventana tienen muchos paralelismos

La mujer en la ventana. Comentarios.

No me parece mal esta coincidencia de puntos de partida. Hoy en día consumimos tanta ficción que es fácil encontrar ciertas similitudes en diferentes propuestas. También me gusta el domestic noir, esas historias de suspense que suceden dentro del ámbito familiar y que se resuelven por el empeño de gente corriente. Pero la trama que Cornell Woolrich liquida en un puñado de cuartillas, a A.J.Finn, autor de La mujer en la ventana, le toma 537 páginas.

Y es que La mujer en la ventana tiene vocación de ser un thriller psicológico, una obra con pretensiones. Por ese motivo nos atiborra de información sobre el día a día, mejor dicho el hora a hora, de la protagonista.

Amy Adams en La mujer en la ventana.
Amy Adams será la protagonista de la versión cinematográfica de La mujer en la ventana.

Tanto detalle personalmente se me hizo indigesto. Es cierto, es de lectura fácil y Finn utiliza trucos de género para mantenernos en vilo (capítulos cortos con finales en el punto álgido), pero tanto texto no aporta profundad psicológica al personaje. En La mujer en la ventana no pasa nada de nada hasta la página 130 más o menos. Esa es la duración de una novela de George Simenon, perfiles psicológicos incluidos.

Hay historias, hay personajes, a los que sienta bien ese cocerse a fuego lento, pero me temo que ni La mujer de la ventana ni su protagonista, lo merecen. Reconozco que Anna Fox no me resulta simpática. Sí, empatizo con su malestar y su enfermedad, pero por lo demás me parece una pija autocomplaciente bastante plana. Mientra leía La mujer en la ventana no podía quitarme el recuerdo de aquel libro que estuvo tan de moda hace unos años llamado Más Platón y menos prozac. Pues eso.

También me cansan un poco las novelas de suspense donde los protagonistas abusan del alcohol. En las tres últimas que me he tragado (Némesis, El hombre de Tiza y esta) los roles principales tienen serios problemas con la bebida. ¿No hay maneras más originales de mostrar personalidades frustradas y confusas?

Por otro lado, las dos grandes sorpresas que presenta la novela son más que predecibles. No soy un lince en esas cuestiones y las vi venir con bastantes páginas de antelación. Otros lectores más avezados descubrirán esos giros a las primeras de cambio.

La mujer en la ventana: el autor.

A.J.Finn es el pseudónimo de Dan Mallory. Ha trabajado en el mundo editorial, especializándose en la edición de novela negra y thriller. Él mismo sufrió también un episodio de agorafobia, por lo que sabe de lo que habla.

La mujer en la ventana es su primer novela. Explica Finn que envió el manuscrito a la editorial en la que trabajaba con pseudónimo pues no quería que supieran que la había escrito él. Y la editorial decidió publicarla sin conocer al autor. Y yo voy y me lo creo.

A.J.Finn es el autor de La mujer en la ventana
A.J. Finn es el pseudónimo de Dan Mallory

Se nota que viene del mundo editorial y sabe vender novelas porque La mujer en la ventana está escrita para eso, para vender. Es un producto de márketing tan efectivo como intrascendente.

La mujer en la ventana: resumen.

LO MEJOR: La trama es interesante. Todo sucede en un único escenario, la casa, y con un puñado de personajes. El ritmo pausado fomenta el suspense. Es de fácil lectura.

LO PEOR: Es larga en exceso. Sobran a mi entender como 200 páginas de descripciones. Es previsible. Resulta intrascendente.

LA PREGUNTA: ¿Por qué no hay ninguna foto del autor en el libro?

VALORACIÓN: 6/ 10

Charla sobre «Nada es cierto» en Antinous

Charla sobre Nada es cierto en Antinous.
Charla sobre Nada es cierto en Antinous.
Con Thais Morales, como gran maestra de ceremonias.

El pasado sábado 2 de febrero tuve la oportunidad de charlar con lectores e interesados en la novela negra en la Librería Antinous de Barcelona (Casanova, 72) con motivo de la Semana Negra de Barcelona 2019. La charla se centró en mi novela Nada es cierto, pero de ahí surgieron muchos otros temas.

Aunque Cercanías-renfe me jugó una mala pasada que me obligó a retrasarme unos minutos, la charla fue todo un éxito.

Charla sobre Nada es cierto en Antinous.
En pleno debate

Tuve el privilegio de contar con la introducción y moderación de la periodista Thais Morales, que siempre aporta la nota de calidad. Por lo menos uno de los que estaba en la mesa tenía algo de criterio.

Charla sobre Nada es cierto en Antinous.
El gran Víctor Díaz tuvo la gentileza de participar en la charla

Los escritores vivimos en nuestro mundo, encerrados en cuatro paredes y muchas veces en nuestro propio cerebro. Así que agradezco enormemente la oportunidad que me brindó la Librería Antinous de poder tener contacto directo con los lectores. Eso siempre resulta enriquecedor.

Me resulta muy curioso ver las interpretaciones que otras personas dan sobre lo que leen. Incluso, en ocasiones, te descubren detalles y elementos en los que tú no habías caído a pesar de haberlos escrito.

Charla sobre Nada es cierto en Antinous.
La tradicional firma de ejemplares tras el evento.

Disfruté muchísimo Espero de verdad repetir pronto experiencias como esta. Una vez más agradezco a la Librería Antinous, a Josep y María Vitas por invitarme y ser tan magníficos anfitriones.

El Hombre de Tiza

El hombre de tiza

El Hombre de Tiza

El hombre de tiza ha sido una de las novelas negras de mayor éxito del 2018. Es de una obra entretenida y bien estructurada, lo cual de por sí es un gran logro habida cuenta de que se trata de la primera novela de la autora C.J. Tudor. Debo admitir que sus 352 páginas se me hicieron algo largas y es menos oscura y perturbadora de lo que la promoción promete. Pero el gran handicap de El hombre de tiza en mi opinión es su falta de ambición.

El hombre de tiza
Todo empieza con un inocente juego.

Sinopsis: comienzan los crímenes.

1986. Anderbury, un aburrido pueblo al sur de Inglaterra. Un grupo de amigos preadolescentes pasan sus vacaciones de verano en busca de nuevas emociones aupados en sus bicis. Tienen un código secreto: dibujan figuras de tiza en las aceras a modo de mensajes para comunicarse entre ellos. Un día, uno de esos dibujos les lleva directamente a un bosque donde encuentran al cadáver de una niña descuartizada. Ese asesinato sacude al pueblo y perturba a los amigos.

2016. La pandilla ya en la cuarentena, se ha separado. Cada uno vive su vida. La conmoción del asesinato quedó atrás. O eso creen. Un día cada miembro recibe por correo una carta con una tiza y un dibujo. Todo apunta a que se trata de una broma. Pero cuando uno de ellos aparece muerto, el resto comprenderá que de bromas, nada.

Comentarios. La clave del suspense.

El hombre de tiza está narrada en primera persona. Eddie Addams, el protagonistas, es uno de esos chicos que descubren a la niña descuartizada y que vivirá las consecuencias de ello. En la actualidad es un adulto con una vida gris y esconde algunos secretos.

El hombre de tiza está contada de manera que se alternan los capítulos de lo sucedido en 1986 y la actualidad (2016). Esta estructura tan férrea (qué tampoco supone ninguna novedad) es uno de los grandes aciertos del libro. Pero a la vez, en ocasiones lastra el ritmo. La autora se ve en la obligación de llenar momentos de una y otra línea temporal que resultan a veces algo superfluos por mantener la estructura.

Los personajes están bien dibujados y resultan creíbles. Las relaciones entre ellos son verosímiles, al igual que los diálogos.

1986

Aunque el protagonista es Eddie, esta parte de la narración es más coral. El relato combina aquí el tono de aventuras con algo de terror. Es en estos capítulos donde se crea más vínculo con el lector -unos muchachos, un pueblo pequeño, un verano, bicicletas… ¿Quién no ha vivido algo parecido?-. Tiene el acierto de mostrar una infancia poco idílica, llena de abusones, de secretos y de padres indiferentes.

Es estos capítulos se tocan temas como el bullying, el primer amor, el aborto, los fantasmas y los roles en el hogar (es el padre de Eddie el que se queda en casa mientras su mujer trabaja fuera). En ese sentido se asemeja bastante a otras novelas como It de Stephen King o la serie Stranger Things, donde también se explota el filón ochentero y en las que una pandilla de frikis se ven envueltos en un suceso que a todas luces les supera.

2016

En los capítulos correspondientes a esta línea temporal, el protagonista absoluto es Eddie. Aquí el tono es más sombrío y prima el suspense. Desde su posición de adulto, Eddie va desenmarañando las pistas que siembran dudas sobre todos y cada uno de los personajes. Toca temas como las decepciones de la edad adulta, el alcoholismo, el amor, el alzehimer y el fanatismo religioso. Y sobre todo: el sentimiento de culpa, el eje sobre el que pivota la novela.

El desenlace.

El final de El hombre de tiza cierra todas las líneas planteadas a lo largo de la trama y es coherente. Incluye una pequeña trampa narrativa, un guiño final, un detalle morboso que ha sido bastante criticado, pero que personalmente no me ha molestado, al contrario, me hizo gracia. Pero aún así el final me parece la parte menos conseguida de la novela.

Debo admitir que no soy un buen lector de novela de suspense, y menos de las del estilo «whodunnit». Normalmente me suele dar bastante igual quién es el asesino. A ver, prefiero una resolución eficaz, por supuesto. Pero en este tipo de tramas el autor se dedica a confundir al lector haciéndole dudar de todos y cada uno de los personajes de manera que los finales me suelen parecer algo arbitrarios.

Prefiero novelas donde el viaje (la lectura) sea lo fundamental. Novelas en las que importa más el por qué y el cómo al quién. El hombre de tiza es un libro correcto, te hace pasar un buen rato, es entretenido y ameno. Pero dentro de un par de semanas no me acordaré de quien era el asesino. Y en un mes no sabré apenas de qué va.

El hombre de tiza ofrece lo que promete: entretenimiento. Nada que objetar.

Némesis de Jo Nesbø

¿Influye que el autor de una novela sea un tío guapo a la hora de valorar a la misma? ¿Es uno más benevolente si el escritor (o escritora, me es indiferente) esta bueno? Estas interesantísimas cuestiones me vienen a la mente mientras busco fotos de Jo Nesbø (pronúnciese Llun Nesbá), autor de Némesis y el representante más famoso de la novela negra nórdica, para ilustrar esta reseña.

Jo Nesbo Nemesis
Jo Nesbo, autor de Némesis

Como se aprecia en la foto, Jo Nesbø es un tipo atractivo. A bote pronto me recuerda un poco a Sting, así rubito, ojos claros, saludable, merecedor de confianza. Y al igual que Sting, canta. Lidera un grupo de noruego de rock que atiende al precioso nombre de Di Derre.

Entre autor y lector se crea un familiaridad íntima una corriente, una química casi imperceptible si queréis, pero evidente. ¿Quién no se ha preguntado cuánto de experiencia personal real y cuánto de inventado hay en una novela que nos gusta? Muchas veces sentimos más próximo a un autor que nos emociona que no a alguien que tenemos al lado, ¿verdad? Pues a eso me refiero.

Y puestos a intimar con alguien afín, uno prefiere a una persona de aspecto agradable antes que con alguien no tan agraciado. Ojo, no quiero decir ni mucho menos que todos los escritores de éxito deban ser guapos. J.R.R. Martin o el mismísimo Stephen King son evidentísimos ejemplos de lo contrario, gracias a Dios. Pero estoy convencido de que el aspecto del escritor influye algo en la percepción de los lectores de su obra. (Cuando tenga tiempo entre escribir novelas, obras de teatro, relatos, artículos, reseñas, subir cositas graciosas en las redes y elaborar un cursillo de verano que me han propuesto, desarrollaré esta interesante idea).

Aunque escriba thriller, admito que hasta ahora no había leído nada de Nesbø. El azar hizo que empezara por Nemesis únicamente porque era la que estaba disponible.

Portada internacional de la nueva edición de Némesis de Jo Nesbo

Némesis: la novela

Nemesis es la segunda novela de la conocida como Trilogía de Oslo, compuesta por Petirrojo + Nemesis + La estrella del diablo. También es la cuarta novela del autor. Se trata de un tocho de 512 páginas, que a priori da algo de pereza. Cuando la tuve en mis manos las dos primeras cosas que me vinieron a la mente fueron: 1) El título no es muy original. Lo de Némesis se ha utilizado ya infinidad de veces, en videojuegos sobretodo y pelis de terror. También es cierto que la novela es de 2002 y es posible que por aquel entonces lo de Némesis no estuviera tan sobado. 2) ¿Será capaz el bueno de Nesbo de aguantar la tensión durante tantas páginas? Para los que buscáis respuestas rápidas os diré que sí, es capaz. Pero…

Némesis: sinopsis

¿Existe realmente la justicia? Este es quizás la cuestión que
Nesbø plantea en su novela. Y para ello plantea un argumento complejo. Un asalto a una sucursal bancaria en Oslo. El atracador asesina fríamente a una empleada antes de marcharse con el botín. De la investigación de caso se encargará Harry Hole, alcohólico (como casi todo el mundo en Noruega, al parecer) y atormentado detective, con la ayuda de Beate Lønn, inexperta agente con dotes especiales de observación y traumatizada por el asesinato de su padre. Las pesquisas les llevarán hasta un legendario atracador de bancos en la cárcel que parece saber algo al respecto de lo ocurrido pero que a cambio de ayudar a la poli quiere cierta información.

Mientras, Rakel, la pareja de Hole, está en Moscú por temas relacionados con su hijo. En esto que aparece Anna, una exnovia del detective. La noche del reencuentro acaba en revolcón y alcohol (o viceversa). Pero la existencia de Hole se complica exponencialmente cuando Anna amanece asesinada. Hole no es capaz de recordar nada de lo sucedido la noche anterior lo que le convierte en sospechoso. Opta por no informar a sus superiores e intentar descubrir lo sucedido por su cuenta.

Némesis: tramas

Tramas principales

Estas son las dos tramas que ofrece Némesis: la del atraco y la de la exnovia asesinada. Tramas complejas con infinidad de personajes y detalles, lo cual es siempre un riesgo. Es cierto que tanto nombre noruego y tanto escenario lía un poco al principio. Sin embargo es encomiable como Nesbø urde estas tramas para dosificar la historia de manera que el lector, incluso el menos avispado (como es mi caso) la pueda seguir sin liarse demasiado.

Trama secundaria

Existe una tercera subtrama someramente esbozada: el asesinato de Ellen, compañera de Hole. Esta línea argumental, es heredada de la novela anterior Petirrojo y se soluciona en la posterior, La estrella del Diablo. Esta subtrama es más psicológica que no argumental. En ella los lectores sabemos de antemano quien es el antagonista, el asesino de ls susodicha Ellen, de manera que lo interesante en este caso no es el quién si no el cómo.

Hay quien dice que no puedes entender Némesis si antes no has leído Petirrojo. Mi opinión es que posiblemente entres mejor en el universo de Harry Hole si conoces la novela anterior, pero las dos tramas principales de Némesis son autoconclusivas así que esta entrega se entiende perfectamente por si misma .

Némesis: valoración personal

Nemesis es una novela entretenida cosa que agradezco enormemente. Es sólida y está bien construida. Las tramas no son excesivamente originales pero resultan interesantes y como he dicho antes están muy bien dosificadas. Tampoco los personajes son el colmo de la innovación. Harry Hole, el protagonista, es el típico detective eficaz y noble pero de vida personal desastrosa. Lo del alcohólismo es un tópico made in «novela negra nórdica».

Beate Lønn, la coprotagonista, es correcta. Una chica joven e insegura, motivada por un trauma anterior pero dotada de un don alucinante, un poco rollo X-men, la verdad. Lo que si me molestan son los malos tan estereotipados. El atracador encerrado en la cárcel mueve sus negocios con una eficacia y desparpajo que ríete tu de un empresario dedicado 18 horas a su compañía. Y el malo que subyace en toda la trilogía es de esos malos malísimos tan requetemalos que resulta caricaturesco.

Nesbø aporta puntos de vista interesantes sobre diversos aspectos, como la comunidad gitana en los países nórdicos, el racismo, las relaciones sentimentales, los procesos deductivos, la psicología criminal, los procedimientos de la investigación… Sin embargo a veces tanta información abruma y resta agilidad al resultado final. Creo que Némesis ganaría mucho con 50 -100 páginas menos de descripciones y pensamientos tangenciales.

El desenlace es correcto. Cierra todas las tramas sin sacarse ases de la manga ni hacer concesiones extrañas. No soy de esos lectores que escudriña el argumento intentando descubrir al asesino de turno desde el comienzo. Así que me dejé llevar plácidamente por los vericuetos de la investigación y descubrí a los malos a la vez que los protagonistas.

Némesis: conclusión.

Nemesis es la diosa griega de la venganza que más tarde derivó en la imagen de la justicia, uno de los pilares de la civilización actual. ¿Podemos considerar la venganza y la justicia como conceptos similares? ¿Son antagónicos? ¿Es lícito utilizar la venganza si la justicia no actúa? De eso trata la novela, de la venganza como una forma de justicia personal. Resumiendo puedo decir que a pesar de que le falte algo de originalidad en sus planteamientos y le sobren algunas páginas, Némesis es una buena novela. Jo Nesbø escribe bien así que he disfrutado de la lectura y volveré a él cuando me haya desintoxicado de tanto alcohol. Y que conste que mi juicio no se ha visto influido por el hechizo que destila el autor…

La Piadosa

La Piadosa es la joya más importante de España. Por una serie de curiosas casualidades, también es una de las más desconocidas y sobre todo, la más misteriosa de todas. 

La historia de La Piadosa. 

The house that Jack built

Tuve la oportunidad de ver The house that Jack Built el pasado Festival de cine de Sitges y estas son mis impresiones.

The house that Jack Built
Estilizada versión del cuadro La Barca de Dante, de Delacroix

Añoro aquella época en la que en el cine primaban las historias. Antes ibas a la sala a que te explicaran relatos con mayor o menor tino. Los directores más hábiles dejaban traslucir sus fobias y obsesiones de forma sutil siempre supeditados a la trama, que era lo importante. Wilder, Truffaut, Visconti o el mismísimo Hitchcock serían algunos de estos maestros artesanos del celuloide (hay cientos más) que dejaban su impronta en cada trabajo. Pero al igual que en los movimientos artísticos de vanguardia, a partir de los cuales los artistas dejaron de pensar en su entorno y público para hablar de sí mismos, el gran cine actual se ha convertido en un diván de psicoanalista. Un diván costoso y pesado.

¿Qué es más importante, el autor o su obra?

En la actualidad, el ego de los directores-estrella prima por encima de todo lo demás. Las historias son meras excusas para que estas personalidades puedan mostrar sus delirios, fobias y miserias gracias a un portentoso dominio de la cámara, eso sí. E incluso justificar y/o atacar a sus detractores. Desgraciadamente de eso ha habido mucho en la 51° Festival de Cine de Sitges 2018. (Podríamos empezar por la cinta ganadora, a la que no pienso dedicarle ni una reflexión porque no la merece). Nos hemos tragado películas eternas, alargadas en exceso, con un único tema: yo, yo, yo y más yo. Y eso sucede en The House That Jack Built.

The house that Jack Built
Matt Dillon, excelso como Jack. 

Lars Von Trier se cree más interesante que sus espectadores. Y más culto también. Es posible que lo sea, pero una sala de cine ni es un aula de la facultad ni el diván del psicoanalista.

The house that Jack Buit arranca muy bien. Un despiadado asesino nos va relatando con mucho humor negro y socarronería algunos de sus más truculentos crímenes. Von Trier dirige con pulso firme estos momentos de la historia. Personalmente conecto muy bien con los niveles de perversión y cinismo de The House That Jack built; me parecen de lo más gratificante de la cinta, mi problema no es ese. También resultan admirables las interpretaciones que Von Trier arranca a sus actores. Todos, incluso los más anodinos, están excelsos. Cómo esa ama de casa que desconfía de si dejar entrar a Jack o no. O la mismísima Uma Thurman, genial en un papel minúsculo como señorona bien e insoportable.

Uma Thurman The House that Jack Built
Lo reconozco: siento devoción por Uma Thurman. 

Tras esa media hora inicial, Von Trier se olvida de la trama, se pone pedante y profundo, y empieza el horror, pero en el mal sentido, para hablar de sí mismo. (Sí, lo sé: el homicida es su alter ego). En ese momento yo también hubiera tenido que largarme. Y no porque las tremendas escenas de la cacería o las de la manipulación de los cadáveres de los niños me resultaran excesivas, para nada. Tampoco porque la cámara en mano me resulte bastante tediosa, que lo es. Si no porque lo que cuenta simplemente no me interesa en absoluto. Me parece equiparable a escuchar las paranoias de un paciente neurótico en la sala de un terapeuta. Curioso y punto. Si el paciente se alarga más de dos horas y media, el experimento se hace pesado. Y si además, se dedica también a ilustrarnos sobre arte y a dar lecciones de moralidad… Que le aguante su tía, como vulgarmente se dice. Pero pagué 10 € del ala (sí, soy de los que va al festival comprando su entrada) y soy catalán, lo que me otorga un alto sentido del valor del dinero, así que me quedé hasta el final para ver que más tenía que decirme el señor Von Trier. A lo mejor también soy un poco masoca.

Leí que Leonardo da Vinci padecía una leve bizquera que le llevaba a percibir el mundo con cierto desenfoque que luego él plasmaba en sus obras dotándolas de misterio y gran fuerza expresiva. Pues bien, para que se me entienda, quiero decir que si Lars Von Trier fuera Leonardo, se habría pasado la vida pintando ojos bizcos y problemas visuales varios en lugar de mostrarnos el mundo a través de su particularidad.

Me ahorraré el valorar las cuestiones técnicas. The house that Jack built está bien rodada. Von Trier tiene suficiente carrera a sus espaldas como para controlar todos los vericuetos de hacer películas. Rueda bien, tiene ritmo, domina las elipsis y sabe dónde colocar la cámara. Genial. Ese no es es problema. Mi problema no es lo que cuenta ni cómo lo cuenta. Lo qué me molesta es por qué lo cuenta.

The house that Jack Built - Matt  Dilloln
El bueno de Jack tras una de sus fechorías. 

Dijo Von Trier tras acabar The house that Jack Built que se había quedado tan exhausto que no volvería a rodar en años. Veremos si va en serio o es una boutade más a las que nos tiene acostumbrados.

Ghostland

Ghostland

Ghostland, de Pascal Laugier reivindica la imaginación como lugar en el que refugiarse de la terrible realidad. Ya sólo por eso cuenta con mis simpatías. No es un discurso nuevo, ya lo hicieron otros con mayor tino.  Allen en la maravillosa «La Rosa Purpura del Cairo» o el mismísimo Nolan en la interesante «Origen», por no hablar del maestro Cervantes con su Quijote luchando contra molinos de viento. En todas estas obras los protagonistas se evaden de su cotidianidad mediante la fantasía, ya sea el cine, los sueños o las novelas de caballerías.

Ojo, no quiero decir que Ghostland puede equipararse a estas magnas obras ni de lejos.  Pero, ¿ quién de nosotros no lo hace en mayor o menor medida? ¿Qué es sino el visionado de una película o la lectura de una novela? Pura evasión. Decía un escritor mucho más inteligente que yo que escribía porque le permitía vivir otras vidas. Y tenía razón. Yo escribo porque el mundo en el que vivo no me acaba de gustar.

Ghostland

Ghostland, sinopsis

Dos hermanas adolescentes. Una quejumbrosa y malcarada, la típica cría que cree saberlo todo a la que le darías dos guantazos y te quedarías tan ancho. La otra, más dócil y sensible que escribe relatos de terror. De pronto la violencia más atroz entra en sus vidas y la forma de enfrentarse a ella por parte de cada una de las hermanas es completamente diferente.

Ghostland, comentarios

Ghostland es un producto honesto que ofrece lo que se espera de una peli de terror. Es cierto que en algunos aspectos flojea. El uso de las muñecas antiguas como elemento perturbador es algo estereotipado. Algunos sustos son burdos. El filme cae en ciertos tópicos tan manidos del terror, como por ejemplo no rematar al asesino cuando lo tienes a mano por no hablar del desenlace final con el policía entrando en la casa. Esos villanos (la bruja y el ogro) merecían una muerte más truculenta y dolorosa a manos de las susodichas hermanitas.  

Por otro lado Ghostland tiene algunos de los claims que a los amantes del terror nos molan: casa siniestra, violencia, sustos, muertos y algo de mensaje. Y todo eso en unos ajustados 90 minutos. Acostumbrado a las soporíferas versiones de dos horas y pico de directores pretenciosos que se creen maestros, resulta un alivio un producto tan efectivo y como ajustado.

Sin llegar a la profundidad de Martyrs, la película cumbre del cine de Laugier, Ghostland bebe de la misma premisa: la mente como lugar para la evasión. Esas felicidades alternativas a las que aspira el propio director me hacen albergar esperanzas de que pueda seguir ofreciendo joyas de esa fecunda veta. Además Ghostland reivindica la figura de Lovecraft como escritor, hace un guiños a ¿Qué fue de Baby Jane? y utiliza una vieja máquina de escribir para machacar el cráneo a uno de los malos. Toda una declaración de principios.

Ghostland no pasará a los anales de la historia del cine. Pero es una cinta de lo más digna. 

Ghostland

Detalle curioso. Durante el rodaje, la actriz Taylor Hickson, de 20 años que interpreta a una de las hermanas, sufrió cortes en el rostro que requirieron veinte puntos de sutura y  le dejaron una cicatriz bastante visible que la está perjudicando en su carrera. Anda en litigios contra la productora. 

Ghostland

Suspiria 2018, terror con pretensiones

Suspiria

Suspiria es la película que inauguró el 51º Festival de Cine Fantástico de Sitges. Supone una buena elección. Se trata de una peli potente, de esas elaboradas con muchos medios y gran maquinaria de promoción detrás. Es el remake de un clásico del terror: Suspiria de Dario Argento,  dirigida por otro director italiano, Luca Guadagnino, muy de moda tras el éxito de Call me by your name, e interpretada por un elenco de actrices muy solventes. ¿Alguien da más?

Suspiria
¡Brujas al poder!

Reconozco que el marketing hollywodiense también generó en mí mucha curiosidad. Quería constatar cómo se desenvolvía Guadagnino con el terror, si sus tempos pausados y sus elegantes movimientos de cámara encajaban bien con una historia visceral. Lo admito: Call me by your name me pareció tremendamente aburrida. Y Suspiria… Pues sigue por esos mismos derroteros. Está claro que el director italiano no sabe contar una historia en menos de dos horas y media.

Y es una lástima porque Suspiria está muy bien hecha, bien interpretada y con todas esos acabados que se le presuponen a una película de presupuesto holgado. La puesta en escena es por momentos grandilocuente, con grandes decorados y espacios amplios pero de colores tristes e iluminación apagada que contrastan con la colorista y lisérgica versión de Argento.  Además también tiene grandes aciertos: esa compañía de danza femenina convertida en clan de brujas, el baile como manifestación de conocimientos atávicos, el lesbianismo latente, esas siniestras profesoras secundarias (de lo más cachondo del film), el empoderamiento de la mujer… Todo eso está presente y resulta muy estimulante.  También contiene una de las mejores escenas gore de los últimos tiempos, sin derramar una gota de sangre pero realmente escalofriante, original y dolorosa.

Pesa en su contra -y mucho- la duración exagerada. (Debo admitir que eché un par de cabezaditas. Incluso diría que ronqué un poco pues la chica que tenía al lado me dió un codazo, creo). Esto traducido al argumento quiere decir que todo lo que tienen que ver con el psiquiatra me sobra. Por no hablar del pasado amish de la protagonista… Si en lugar de 145 mins durara 100, otro gallo cantaría. El akelarre final también resulta algo decepcionante. Empieza muy bien, muy atávico y simbólico, pero desencadena en un desmadre enloquecido poco convincente, poco «loco» y lleno de polvo rojo de la sangre de esas hechiceras milenarias. Los momentos paródicos, con esa bruja madre con aires de abuela británica de vacaciones en Benidorm (las prótesis de látex y los trucos de maquillaje son tan burdos y evidentes que uno no puede dejar de pensar si lo han hecho así a propósito), o el renacer de Madame Blanc harían pensar si no estamos ante una gran broma. Aún así, sería una broma larga y pesada. 

En definitiva, como dijo Voltiare: conviene siempre tratar de ser interesante más que preciso, porque el espectador lo perdona todo menos la pesadez.

Nota: Me gustaría destacar que a la gala inaugural del festival asistieron Guadagnino y Tilda Swinton. Se agradece la participación de la estrella pues su padre había fallecido esa mañana mismo y a pesar de eso no quiso cancelar.

Tilda Swinton en Sitges
Tilda Swinton en Sitges

Recursos inhumanos, de Pierre Lemaitre

Nunca una entrevista de trabajo dio para tanto de sí ni suscitó tanta tensión. Recursos inhumanos es una novela trepidante y adictiva. Hacía tiempo que un libro no me enganchaba como este.

Recursos inhumanos.
Un perdedor que reescribe su historia. 

Recursos Inhumanos, sinopsis

Un hombre maduro y cualificado lucha por encontrar trabajo sin éxito. Parado de larga duración, tiene que aceptar míseros puestos muy por debajo de sus aptitudes para ir tirando. Además es vejado por su mediocre jefe turco (¿racismo?). En esta sociedad de liberalismo atroz, estar desempleado significa que no eres nadie lo que afecta muy negativamente a su autoestima.  A pesar de contar con el apoyo de su mujer e hijas, se siente una mierda. Mientras, la bolsa francesa marca máximos históricos, los beneficios empresariales son millonarios y los ejecutivos de la banca y grandes corporaciones se llevan sueldos obscenos.

Un día recibe la llamada de una empresa de selección de personal. Para su sorpresa, va superando las diferentes entrevistas y exámenes que le van poniendo. El hombre se anima. Llega a la última prueba, una especie de juego de rol en el que los candidatos deberán evaluar a algunos directivos de la propia compañía en la que van a trabajar. Su mujer se molesta pues ese juego de rol le parece inmoral y presiona a nuestro protagonista para que no participe. Pero él la desoye. Una vez consiga el curro a su mujer se le pasarán el mosqueo. Y a fin de conseguir el puesto, engañará a su propia hija para que le preste una suma considerable de dinero. Su intención es  invertirlo en investigar cuál es la empresa que busca empleado. También quiere saber quiénes son los directivos a evaluar y desentrañar sus puntos débiles.

Sumido en esta vorágine, con muy mal rollo familiar y completamente desquiciado, recibirá una visita inesperada. Un extrabajador despechado de la empresa de selección le informa que esa prueba final a la que se va a someter junto a otros tres candidatos no es más que una pantomima. Que el puesto ya está adjudicado de antemano. Desesperado, sin saber que hacer, consigue un arma y se presenta a la selección…

Recursos Inhumanos, comentarios. 

Recursos Inhumanos está muy bien escrita. El comienzo es desesperante, incluso deprimente. Lemaitre nos mete en la piel del pobre Alain Delambre, ese perdedor de manual. Sentimos las vejaciones de su jefe como propias, la vergüenza que vive en sus visitas al centro de asistencia a buscar cualquier empleo, el que sea, la tristeza en la que está sumido. Y justificamos sus locuras. A partir de que se preparar para asistir a la prueba final de ese supuesto trabajo que le ofrecen, Lemaitre nos conduce con mano firme por una vorágine de acontecimientos con una tensión que no acabará hasta la última página.

No podemos decir que Recursos Inhumanos sea una novela negra. Se enmarcaría mejor dentro del suspense, y como tal, es tramposa. A fin de incrementar la ansiedad, Pierre Lemaitre retuerce la trama hasta rozar lo inverosímil. También algún personaje puede resultar algo grotesco. Me refiero a Charles, compañero de trabajo de Delambre que ejemplifica la bondad de los que ya no tienen nada.  Pero la historia está tan bien urdida que justifica esas licencias «creativas». El resto de los caracteres están bien dibujados y son coherentes. Entiendes al protagonista, hundido en una depresión y obcecado en conseguir aquello que cree le dará la felicidad. Su mujer funciona muy bien como contrapunto, con su discurso de que el dinero no lo justifica todo.

Lemaitre es un gran narrador y sabe crear el equilibrio entre la credibilidad del lector y la extravagancia del argumento. A mi parecer, en esta ocasión acierta plenamente y teniendo un planteamiento netamente comercial, maneja los hilos con maestría hasta hacerlo absorbente. El resultado es francamente estimulante. Y con una premisa de los más anodina: una entrevista de trabajo.

Además de entretenida y adictiva, cosa ya harto difícil de conseguir, Recursos Inhumanos incluye crítica social. Esta es la manera más eficaz de poner de relieve una situación injusta, enmascarándola bajo un relato entretenido. Sin hacer grandes disertaciones ni elaboradas argumentaciones, Lemaitre pone el dedo en la llaga del capitalismo desaforado en el que vivimos, donde las personas sólo somos números, meros engranajes en esta maquinaria de fabricar millones para unos pocos. No descubre nada nuevo, pero cuánta razón tiene!!!

… Y un pensamiento «filosófico-social».  

Mientras leía Recursos Inhumanos no podía dejar de pensar que esta novela debería haber estado escrita aquí, en España. Lemaitre se escandaliza por que Francia casi llega al 10% de desempleados. Si viviera aquí, donde hemos alcanzado el 25% de parados, se hubiera muerto directamente. O no, hubiera hecho lo que a tantos nos ha tocado: subsistir como buenamente hemos podido. Por que eso sí, a aguantar no nos gana nadie.

Estoy convencido de que me ha gustado Recursos Inhumanos es porque me ha tocado la fibra. Yo mismo me he visto en la situación de Alain Delambre (hasta que decidí dar un vuelco a mi vida, pero eso ya es harina de otro costal). Y hasta cierto punto he sentido algo de envidia. No tanto por la novela en sí, sino por el planteamiento. Me ha hecho reflexionar, lo que ya de por sí es un gran mérito, de que quizás estoy demasiado inmerso en mis cuitas, de que me miro el ombligo y a la hora de plantearme mi siguiente novela debería escribir hacia fuera. Empaparme de lo que pasa en el exterior y reflejarlo de alguna manera en mis tramas, sin perder la visión personal. En fin, espero algún día, conseguirlo, como hace Lemaitre en esta novela.