La red púrpura

Nota: no acepto regalos de editoriales ni subvenciones por escribir mis comentarios / reseñas. Yo me financio mis lecturas, eso me da la libertad de opinar sobre lo que leo con mayor o menor acierto, pero siempre con franqueza.

La red púrpura

Tenía muchas ganas de leer La Red Púrpura. La Novia Gitana me dejó muy buen sabor de boca (un sabor agridulce, en realidad, pues la trama es dura), y la disfruté enormemente. Así que tenía ganas de más. 

Me lo he pulido en tres días. 

La red púrpura
La red púrpura. Una de las novelas negras actuales más impactantes.

La red púrpura: trama. 

Rastreando una IP de un ordenador, la policía entra por la fuerza en el chalet de una familia acomodada. Se dirigen al dormitorio del hijo, un adolescente que está viendo una sesión snuff en vivo. La policía asiste impotente a la tortura y posterior asesinato de la chica anónima emitida a través de internet. 

Las fuerzas de seguridad intentan desmantelar la Red Púrpura del título, una organización que ofrece escenas de ultraviolencia real en vivo y a través de la Deep Web para consumidores que estén dispuestos a pagar cantidades obscenas y a apostar cifras aún más obscenas. Drogas, sectas, políticos, abogados, extorsión, peleas a muerte, apuestas clandestinas y violencia, mucha violencia. Y de trasfondo un tema antagónico: la maternidad. Varias madres marcan la pauta de La red púrpura.

La red púrpura: la maternidad

Elena Blanco es el personaje nuclear de La red púrpura. Una mujer destrozada, policía obsesionada por desarticular la banda. Su hijo Lucas fue  secuestrado cuando era niño. Y la banda lo ha entrenado hasta convertirlo en uno de los verdugos que utiliza la Red Púrpura para cometer sus atrocidades. (No es spoiler. Esto se explica en la anterior novela, La Novia Gitana).

Otra madre,  una toxicómana en esta ocasión, se muestra desesperada por demostrar a su hija que está limpia. Y una tercera madre, una pija, que defiende a su depravado retoño con uñas y dientes. 

Dos temas antagónicos: la ultraviolencia y la maternidad, que elevan exponencialmente la tensión de La red púrpura y hacen que su lectura sea un auténtico placer.

La Red Púrpura: comentarios   

La red púrpura va al grano, sin florituras. Sin subtramas que edulcoren o entorpezcan. Sin ñoñerías sentimentales para cubrir el cupo “romántico”. Trama, trama, trama. Y los personajes, todos con sus conflictos personales, como en la vida real, son creíbles. Así como los diálogos y situaciones.  La red púrpura es un puñetazo en el estómago. 

Puedo entender que La red púrpura cause desagrado en algunos lectores sensibles. Plantea situaciones terribles, en el mejor sentido de la palabra. Todo el tono de la novela es terrible. Personalmente me crea más desazón el retrato social que hace, la desesperanza y la maldad intrínseca al ser humano, que la descripción de momentos desagradables. Seguramente porque en el fondo yo también comparto el mismo punto de vista que expone la novela. Personalmente me causa mucho más espanto ver el telediario, con la de noticias horrorosas que se dan ahí cada día y que vemos sin inmutarnos. (¿A cuántas personas mata la inactividad política?, por ejemplo. Y eso no nos molesta. No hacemos nada al respecto).  

Hoy en día  existen muy pocas cosas en esta sociedad que hemos creado que merezcan la pena. Una de ellas es leer un buen libro. Y La red púrpura lo es.

La red púrpura: conclusiones

No puedo decir más. La red púrpura me ha gustado. Me ha hecho pensar y la recordaré en el tiempo. Prefiero este tipo de novelas  a otra más agradables y complacientes y que olvido a los dos días. 

Si te gusta la novela negra de alto voltaje, con argumento potente y personajes bien construidos, no te la puedes perder.  

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